Cuando aquel primer día de octubre nos dejaste necesité contarle a la gente quién era ese gran hombre que se nos había ido. Y así, después de mucho tiempo sin escribir, me puse a ello. Han pasado los meses y ahora estamos de celebración, tu equipo ha ganado la liga. Pero a esta celebración le faltas tú y por eso hoy, es a ti, Paco, a quien necesito contárselo.
Lo primero que te diré es “gracias” porque tú fuiste el primero en creer que esto que vivimos ahora era posible. Yo, con mis limitados conocimientos de fútbol, pensaba que el objetivo de un equipo recién ascendido a primera era la permanencia. Pero he aquí que tú pensaste, desde el principio, que podíamos estar en la parte de arriba de la tabla y luchando por el campeonato. Todavía recuerdo cuando nos lo contabas. Está claro que el primer paso para conseguirlo lo diste tú, creer en tus niños.
También te quería decir Paco, que el camino sin ti ha sido duro pero te hemos tenido presente en todos los partidos. Seguro que te llegaron puntualmente esos besos que, al final de cada uno de los encuentros, tus niños ponían en sus dedos y estirando los brazos te lanzaban mirando hacia el cielo. También estaba claro que tú seguías con nosotros.
Desde allí arriba seguro que tienes una buena vista y también has podido ver que todos en el San Lorenzo hemos intentado estar muy cerca de los tuyos. Por supuesto cerca de Nuria que está hecha una campeona, de tus hijos a los que adoramos y también de tus padres. Con todos ellos te hemos recordado, nos hemos reído, emocionado, animado y, cómo no, también hemos llorado. Pero por encima de todo, hemos estamos juntos. Eso también lo sabías tú ¿verdad?. Sabías que no íbamos a dejarles solos. Su pérdida no puede igualarse a la nuestra y su dolor nunca vamos a poder quitárselo pero intentamos estar a su lado siempre que podemos.
Y qué me dices de Luismi, Paco. Ese amigo que, por encima de todo, y por encima de lo que le pudiera costar, ha llevado a cabo ese objetivo tan difícil que tú te habías propuesto. No ha sido un camino fácil para él. A tu pérdida se le unió la responsabilidad de alcanzar algo por y para ti y la responsabilidad de no fallar. ¡Y ya le has visto!. Ese entrenador que a tu lado aparecía siempre como el más calmado y discreto y encargado principalmente del portero, se echaba el equipo al hombro quedándose afónico sábado sí sábado no. Los padres también hemos intentado echarle una mano con más o menos acierto. También nosotros queríamos que los niños lo consiguieran por ti. Ya ves que Jose ha hecho sus pinitos como entrenador y ha ayudado en los entrenamientos y estrategias. Pero creo que ha hecho algo más importante, que Luismi no se sintiera solo. Su sentido del humor ha sido una medicina para todos. Seguro que tú también te sonreías con sus comentarios. Recuerdo cómo te gustaban los encuentros informales, las risas y las charlas con todos. Por supuesto todo giraba en torno a un tema, el fútbol, que se convertía en la forma de evadirnos de las preocupaciones cotidianas.
Bueno Paco, por hoy te tengo que dejar. Aquí seguimos teniendo horarios ya sabes. Otro rato te sigo contando. Nos ayuda mucho a todos el pensar que puedes estar escuchándonos. Hasta otro momento entrenador.
Y ya lo sabes, SIEMPRE ESTARÁS AQUÍ.
Tu equipo